Un pensamiento en “Mercurio en nuestra mesa

  1. Esta noticia es, de nuevo, otro claro ejemplo de que no nos encontramos en un mundo aislado, sino en un sistema donde cualquier variación puede afectar a otro punto por muy insólito que parezca.
    Desde hace ya muchísimo tiempo el hombre no ha dejado de contaminar cualquier medio que toca: atmósfera, hidrosfera,�
    Parece que ahora está tomando conciencia de que esa contaminación atmosférica está provocando una consecuencia bastante importante: el cambio climático, por lo que cabe preguntarse si se dará cuenta también del grave problema al que están sometidas las aguas con la contaminación que en ellas está produciendo.
    Al igual que ocurre con el cambio climático, parece que el problema no es auténticamente problema hasta que empieza a experimentarse en primera persona. Podría parecer que la contaminación del agua sólo afectaría al fluido y que con una simple depuración o cualquier otro tratamiento sería suficiente, pero ya se está viendo que no. Con esa contaminación se ve perjudicada también la biosfera, sistema bastante importante, dado que de ella también depende nuestra subsistencia, concretamente del consumo de muchos de sus habitantes, en este caso los peces (mero, cazón, marrajo), que ahora contienen elevadas cantidades de mercurio en sangre, siendo esto especialmente perjudicial en niños y mujeres en edad fértil.
    Es evidente que este es un buen límite para que se recapacite sobre el daño al que están sometidas las aguas y las consecuencias que eso puede acarrear, incluyendo la salud humana, que parece, que en última instancia, es lo único que importa; y no nos damos cuenta que nuestra propia salud depende del bienestar de todos esos subsistemas que tanto estamos dañando.

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