Fukushima, ¿y ahora qué?

Justamente el 11 de marzo pasado se publicaba en la página DocuCiencia cómo estaba cambiando la visión que tenemos de la energía nuclear, titulaban la entrada de presentación de un documental sobre el tema  “Energía nuclear, ¿el fin de un tabú?”, su lectura es muy aconsejable antes de pensar cómo ha podido cambiar la situación en apenas cinco semanas.

Respecto a algunas de las preguntas que nos hemos ido haciendo en este tiempo, os enlazo algunos de los artículos donde se explican con más claridad:

No canso más por hoy, sólo un enlace a Malaprensa donde se critica el tratamiento que de las noticias puede realizar la prensa.

Entrada relacionada: El terremoto de Japón

Doñana sitiada

En el programa “Tierra y mar” de Canal Sur así presentaban la visión de WWF, con el nombre del título de esta entrada, sobre “las amenazas principales del entorno del espacio natural, motivo por el cual una comisión de la UNESCO y otros organismos internacionales visitaban dicha reserva de la biosfera. Las principales amenazas son: captaciones ilegales de agua, dragado del Guadalquivir, proyecto del oleoducto Balboa y la eliminación de residuos de plástico y agroquímicos.”

Radiactividad en Madrid

Sandra Galisteo nos relata el posible caso de contaminación radiológica en aguas madrileñas:

Hace algunas semanas nos llegaron noticias sorprendentes en televisión:en Madrid el agua estaba contaminada radiactivamente por culpa de una depuradora llamada “La China”. Este suceso ha sido aprovechado por la oposición para criticar a Ana Botella, concejala de medioambiente del Ayuntamiento de Madrid, por no hacer nada al respecto. Pero lo más llamativo no es esto, sino que ha salido a relucir que esto lleva ocurriendo décadas, y los madrileños llevan varios años comiendo productos contaminados al ser utilizado esta agua radiactiva para cultivos. Hay que añadir además que la misma no solamente se encuentra en sus alimentos, sino que la radiactividad podría estar prácticamente en todo lo que tocan, ya que con ella se riegan parques, se limpian calles y alcantarillados, y lo más probable es que cada madrileño haya tenido dentro de su cuerpo algún isótopo radiactivo de baja actividad.

Dichos isótopos radiactivos proceden de residuos de hospitales y de origen artificial. Y como no, los responsables de esto no hacen otra cosa que quitarle importancia al asunto diciendo que terminan su actividad a los cien días. Como casi siempre, los colaboradores de Greenpeace dieron el aviso en 2006, y un delegado sindical de la depuradora, llamado Luis González, también colaborador de Greenpeace, denunció en 2004 el vertido de 90.000 litros de agua contaminada, por lo que pedía la instalación de un medidor de radiactividad y un estudio radiológico del agua. La consecuencia fue el despido de este hombre, hoy en día sigue sin haber un medidor de radiactividad.

En mi caso, si fuera madrileña, no estaría segura sabiendo que mis hijos podrían en un futuro jugar en parques regados con agua radiactiva, o comer una manzana con un isótopo radiactivo. Así que me he tomado la libertad de investigar los daños que pueden causar esta clase de isótopos. También creo que los madrileños en esta situación deberían reclamar su seguridad, y exigir un agua limpia sin contaminación de ningún tipo.

Esta contaminación radiactiva puede causar: náuseas, vómitos, convulsiones, delirios, dolores de cabeza, diarrea, pérdida de pelo, pérdida de dentadura, reducción de los glóbulos rojos y blancos en la sangre, daño al conducto gastrointestinal, pérdida de la mucosa de los intestinos, hemorragias, esterilidad, infecciones bacterianas,  cataratas, daños genéticos, mutaciones genéticas, nacimientos de niños anormales, daño cerebral, daños al sistema nervioso, cambio de color de pelo a gris,  quemaduras en la piel…

Espero que a los responsables no les parezca poco, y que además sepan que los efectos de la radioactividad son acumulativos, ya que si te expones a pequeñas cantidades de esta continuamente, los efectos se van sumando hasta llegar a ser graves. Veremos que solución le dan los responsables a este problema.

¿Que lleva el atún de lata?

Cristina Muñoz (2º de Bachillerato) nos informa sobre las ventajas e inconvenientes de comer este enlatado alimento:

El atún de lata es un alimento con bastantes beneficios. Debido al proceso de conserva, difiere algo de su versión original, y es ahí donde surgen algunos de los aspectos negativos; no obstante, es uno de los alimentos más completos y es una buena manera de incorporar pescado en nuestra dieta pero sin abusar de él.

Lo mejor del atún es su alto contenido en proteínas. De una lata normal de atún podemos obtener unos 10-12 gramos de proteínas. Ahora bien, no nos vamos a encontrar nada de hidratos de carbono y el contenido en grasas va a depender del tipo de conserva.

Otra ventaja de este alimento es que podemos tomarlo prácticamente en cualquier comida. Pero vamos con lo malo del atún en lata,  sobre todo cuando abusamos de él,  al ser una conserva contiene gran cantidad de sodio, que a su vez arrastra agua y como sabéis, esto eleva la tensión arterial. Por ello, las conservas suelen estar limitadas o vigiladas en dietas para personas hipertensas. Aunque hoy en día encontramos atún bajo en sal también; aunque su sabor sea un poco diferente  ayuda a reducir estos niveles de sal en la dieta. Otro inconveniente es el aceite, que puede ser de girasol o de oliva, lo que aumenta la carga  calórica del plato.

Actualmente se sabe que algunas dietas recomendadas por los especialistas podrían no ser tan beneficiosas como se pensaba, el consejo de aumentar el consumo de pescados ricos en ácidos grasos omega-3 podría ser no del todo bueno, porque el consumo de especies marinas es la principal vía de entrada de mercurio en el organismo. El mercurio es un metal pesado con efectos tóxicos, sobre todo para el sistema nervioso humano; la principal fuente de mercurio es el pescado, aunque no todas las especies contienen la misma cantidad: almacenan más los peces más grandes, que viven a determinadas profundidades y que son más longevos. El problema es que el mercurio puede aumentar el riesgo de infarto de miocardio, y los niveles muy altos de este metal pesado pueden producir alteraciones neurosensoriales como trastornos de visión o sordera, y también interfieren con el desarrollo neurológico normal, especialmente grave para embarazadas, lactantes y niños pequeños.

En definitiva, es bueno comer atún porque nos aporta gran cantidad de nutrientes y el pescado es muy sano en una dieta, pero no es nada recomendable su abuso, puesto que puede provocarnos graves problemas.

Si también te interesa la situación desde un punto de vista ecológico o saber si te están dando gato por liebre no dejes de asomarte a este reportaje desde Terra.org: Mayor conciencia con el atún de lata.