¿Nos preocupa el ruido?

Alguien se sorprendía la pasada semana en clase por considerarse el ruido como un tipo de contaminación. Como casi siempre una noticia cercana nos ayuda a conocer mejor el tema, y el pasado sábado aparecía una en el suplemento dedicado a Andalucía en el diario EP. Entre las preocupaciones medioambientales en los municipios, la contaminación acústica ocupa la primera posición, aunque la cosa no está muy clara en cuanto a qué administración debe ocuparse de controlar el problema…

Las gráficas que aparecían en la edición impresa son estas:

Radiaciones bajo control

Ayer, con el título de esta entrada, aparecía un artículo en el especial de salud del diario El País, en el que, como ya sabemos, se vuelve a incidir en la falta de “unanimidad de criterios sobre los efectos de la radiación en la salud” referida principalmente a esas ondas de las que cada vez estamos más acompañados: tecnología wifi y telefonía inalámbrica, aunque también los enchufes y los electrodomésticos generan campos electromagnéticos.

En el mismo el profesor J.L. Bardasano, de la universidad de Alcalá de Henares, habla sobre todo de la influencia que estas radiaciones pueden ejercer sobre la glándula pineal, centro neurálgico, nunca mejor dicho, del ciclo vigilia-sueño y de cómo su alteración se relaciona con el desarrollo de determinadas enfermedades.

Por otra parte encontramos en el artículo algunos consejos para aminorar el efecto de estas ondas, algunos van a resultarte curiosos y otros son bastante fáciles de seguir: “utilizar pinturas de grafito que eliminan los campos electromagnéticos de la pared, comprobar el estado de la instalación eléctrica y que los polos de los enchufes de las lámparas estén correctamente conectados (se puede comprobar con un buscapolos), no colocar el móvil ni el teléfono fijo en la mesilla de noche (la antena produce emisiones constantemente), procurar que en la habitación contigua al dormitorio no haya microondas a la altura del cabecero, desconectar las fuentes de las radiaciones por la noche: televisión, router wifi…”

Si te interesa el tema, desde Consumer no informan realmente de lo que se sabe en la actualidad.

A vueltas con el ruido

“Córdoba no es una ciudad excesivamente ruidosa”, con esta frase comienza el artículo del diario Córdoba que hace unas semanas informaba de la presentación del Mapa Estratégico del Ruido en nuestra ciudad. Podemos leer también en el mismo que “el 75% de los cordobeses vive en unos niveles de ruido que se consideran óptimos al no superar los 65 decibelios”, palabras de Francisco Cobo, concejal de Medio Ambiente; si seguimos leyendo la noticia y los datos que aporta hasta el final, la situación no parece tan relajante, sobre todo en algunas zonas concretas. Sobre este tema os aconsejo un par de entradas en Otra Córdoba es posible: una sobre la presentación del mapa y otra la lucha contra el ruido en nuestra ciudad.

Entradas relacionadas:

Zonas acústicamente saturadas

Se declararon en Córdoba, hace dos años, cuatro zonas con estas características en el casco urbano. Se comenzaron a tomas medidas "encaminadas a la reducción de ruidos en dichos espacios, como la suspensión de concesión de licencias de apertura de nuevos establecimientos hosteleros, a la vez que se limitó el horario de cierre de bares con música". Ahora la Junta de Gobierno Local va a volver a evaluar tres de estas zonas en base a la nueva normativa regional.

Las zonas son, según podemos leer en el diario Córdoba:

  • Zona de Ciudad Jardín que comprende las calles Gran Vía Parque (desde Felipe II hasta José María Valdenebro), Julio Pellicer (desde Felipe II hasta Antonio Maura), Alderetes (desde Gran Vía Parque hasta Damasco), Camino de los Sastres (desde Costa Sol hasta República Argentina) y Virgen del Perpetuo Socorro (desde Camino de los Sastres hasta avenida del Aeropuerto).
  • La segunda zona comprende las plazas de la Corredera y del Socorro y las calles de este entorno Sánchez Peña y Rodríguez Marín.
  • Y la tercera comprende las avenidas de la Libertad, Gran Capitán y las calles de la Radio, Francisco Rabal y los Llanos del Pretorio.

 

La contaminación lumímica

Alberto Ureña, alumno de 2º de Bachillerato, nos confecciona esta entrada:

¿Quién ha levantado la cabeza de noche en busca de un cielo estrellado y no lo ha encontrado? Muchos hemos sido los que en busca de un momento de paz y tranquilidad  lo hemos intentado y, para conseguirlo, hemos tenido que recurrir a marchar algunos kilómetros alejados de la ciudad. La contaminación lumínica, que es el brillo o resplandor de luz en el cielo nocturno producido por la reflexión y difusión de luz artificial en los gases y en las partículas del aire, por el uso de luminarias inadecuadas y/o excesos de iluminación, es la culpable, y la única manera de controlarla es reducir la cantidad de luz que escapa hacia el cielo . Gracias a  que las farolas alumbran a todas direcciones, en vez de alumbrar solo el suelo, nos dejan sin el maravilloso cielo, pero no son esas las únicas desventajas; hay otras como: el resplandor urbano, la molestia visual, alteración de los ciclos biológicos (la noche es muy importante para los seres vivos), el ciclo reproductivo de algunos insectos que se ha visto alterado (las barreras de luz les impiden encontrarse) y todo  esto lo que pagamos con nuestros impuestos, es decir, pagamos a la causante del derroche de  una cantidad innecesaria de energía para iluminar el cielo en vez del suelo.

Ademas todo esto hace que se tenga que producir más cantidad de energía en centrales térmicas , hidroeléctricas … que aumentan las emisiones de CO2 incrementando el efecto invernadero y consecuentemente el calentamiento global, ya que la energía que se despercia la podíamos ahorrar.

Otro hecho preocupante es dejar todas las luces desde tan temprano hasta tan tarde encendidas . En mi opinión se debería apagar antes las luces y encenderlas más tarde, a parte de no encender luces innecesarias como las de una plazoleta a las 6 de la mañana. ¡Vaya desperdicio!

En mi opinión se podían tomar medidas como poner  una placa solar en cada farola que las recargue durante el día y utilice esa energía por la noche , utilizando esta energía renovable ahorraríamos mucho dinero y por supuesto contaminaríamos mucho menos.

Contaminación acústica: los mp3

Entrada realizada por Laura Ordóñez (2ºA Bach)

Los jóvenes somos conscientes de la contaminación acústica que hay en las ciudades en comparación con el campo y las regiones menos industrializadas. En este video se puede ver el contraste:

Sin embargo no nos damos cuenta que lo que más nos puede afectar y perjudicar gravemente la salud, hasta tal punto que puede aumentar la velocidad de la sordera hasta 30 años antes que la generación de nuestros padres, son los auriculares de botón que, además de colocarse directamente en el pabellón auditivo, pueden llegar a los 112-115 decibelios (más que los que produce un avión cuando despega o el tráfico intenso); caso de los reproductores de mp3, que son preferidos por la juventud. Los auriculares apenas aíslan el ruido exterior provocando que la persona tienda a subir cada vez más el volumen.   La solución está en no escucharlos durante más de una hora al día y hacerlo a un volumen por debajo del 60% del máximo posible. También se pueden utilizar cascos en vez de auriculares que aislan mejor el ruido exterior aunque sean menos estétitos.

Exposición al radón, un problema de salud pública

Entrada realizada por Elena Sevillano, alumna de 2ºA de Bachillerato.

Muchas personas saben cuales son los principales componentes del aire, como el oxígeno o el nitrógeno, pero no han pensado que clases de elementos radioactivos se encuentren en el medio en que respiramos. ¿Piensas que el elemento radiactivo radón esta presente en el aire que inspiramos? Pues sí, este elemento lo estamos respirando continuamente.

Ya sabemos que la radiactividad es uno de los pilares de la vida en el planeta Tierra, no podríamos vivir sin ella, pero tampoco con su exceso. El aire que respiramos tiene radón (Rn222),  un gas noble de la familia del Uranio natural (U238), es radiactivo emisor alfa y, lo mas peligroso, sus isótopos o descendientes, sólidos y también radiactivos, se fijan en nuestros pulmones, pudiendo provocar cáncer de pulmón. Tras el tabaco se considera la segunda causa de esta enfermedad, responsable de entre el 6 y el 15% de los casos. En este enlace puedes saber algo más sobre cómo actúa en los tejidos.

No solo nuestros pulmones se ven afectados, muchos de estos isótopos quedan normalmente unidos a las partículas de polvo presentes en el aire. Por eso hay que tener cuidado con los elementos propensos a retener el polvo, cortinas, alfombras, etc. El gas radón es un peligro doméstico y por desgracia “España es el 2º país con más radón doméstico de Europa”.

Las cantidades de radón varían enormemente según el tipo de rocas que formen el subsuelo y los materiales con que estén construidos los edificios, también influye mucho el tipo de ventilación.  La falta de ésta puede aumentar su acumulación en algunos lugares de las casas. Este gas se encuentra diluido en el aire,  el verdadero problema es cuando se concentra en algunos lugares.

No todas las regiones o zonas son igualmente peligrosas; por ejemplo,  en nuestra provincia la zona norte tiene más riesgos. Lee esta noticia aparecida en el Diario Córdoba hace algún tiempo.