Dejadez medioambiental

Estábamos digiriendo el bombardeo de noticias que hemos tenido sobre la contaminación en nuestras grandes ciudades y los esfuerzos de algunos ayuntamientos en disimularlas o conseguir moratorias, así como el retraso en tomar medidas de otras instancias superiores, desde Ecología Verde hacen un perfecto resumen de todas ellas; y ahora nos sorprende que en la planificación hidrológica también nos encontramos con lagunas y la Comisión Europea nos tira de la orejas a costa de las cuencas hidrográficas que no han hecho sus deberes pues no han elaborado los planes de gestión para las mismas (a excepción de Cataluña), planes “que Bruselas considera esenciales para lograr el objetivo que se ha fijado la UE de lograr una buena calidad de las aguas comunitarias de aquí a 2015”  y que deben contener “las medidas específicas necesarias para alcanzar los objetivos de calidad medioambiental fijados” Más información

Monóxido de carbono y tabaco

Cristina Muñoz nos redacta esta entrada en un momento oportuno:
Como ya sabemos, uno de los lastres que más daño ha causado en la humanidad, es el vicio horrible del CIGARRILLO. Hace más de 20 años que, a diario, oímos hablar de los daños que causa el tabaco en las personas, como por ejemplo el cáncer, multitud de infartos, enfisemas, etc… Y aunque siempre tratemos de disculpar nuestro vicio, no dejan de inquietarnos los males que causa.
Uno de entre tantos componentes nocivos del tabaco es el monóxido de carbono (CO). Esta sustancia también sale por los tubos de escape de los vehículos, así que imaginemos lo perjudicial que puede llegar a ser.
Mediante multitud de estudios, sabemos que la sangre asimila más fácilmente el monóxido de carbono que el oxígeno, de modo que al fumar, se inhala un gas venenoso y se impide al cuerpo recibir el oxígeno necesario. El CO, procedente de el cigarrillo, se mezcla con la hemoglobina de la sangre, produciendo una sustancia que se llama carboxihemoglobina, que impide la conducción del oxígeno en la sangre, de modo que las personas fumadoras van aumentando sus dificultades respiratorias. La afinidad del monóxido de carbono por la hemoglobina es 250 veces mayor que la del oxígeno.  Algunos de los efectos de esta sustancia son mareos, dolores de cabeza concentrados, náuseas, sonoridad en los oídos y latidos intensos.  También, como es lógico, afecta a personas no fumadoras que lo respiran al estar presente en el medio y por ello, también es perjudicial para éstas.
Para evitar este tipo de problemas mencionados anteriormente ya se había prohibido fumar en muchos lugares públicos, y visto que siguen los daños, ya se ha puesto en marcha la aplicación de la nueva ley antitabaco desde el pasado 2 de enero, no se puede fumar en todos los lugares públicos, parques infantiles, lugares de trabajo, centros educativos etc…
Como datos interesantes para alarmar a aquellas personas que deben cambiar ese mal hábito, puesto que perjudica en gran parte su salud, se sabe que la concentración de carboxihemoglobina en las personas fumadoras es del 15%, concentración que desplaza el oxígeno del aire necesario para respirar y reduce su concentración, a la vez que altera los sistemas enzimáticos de la respiración celular. Por tanto, hay que concienciarse de los terribles problemas que causa ese vicio que aparentemente parece inofensivo, pero que puede causar graves problemas como ya se ha mencionado antes y hay que dejarlo a un lado para, así, mejorar la salud de todo el mundo.
Fuentes y más información:

Smog sulfuroso

Cristina Muñoz (2ºA Bach) nos ayuda a comprender mejor este fenómeno, también llamado smog ácido:

En muchas ciudades nos encontramos con un fenómeno denominado “smog”, debido al elevado nivel de contaminación que éstas sufren.  La palabra proviene de niebla y de humo en inglés. Este fenómeno consiste en la contaminación atmosférica que sufren algunas ciudades debido al resultado de combinar ciertas condiciones atmosféricas y algunos contaminantes concretos.
La densa y oscura niebla proviene de productos (óxido de sulfuro y de nitrógeno, hidrocarburos y millones de partículas de plomo, manganeso, cobre, níquel, cinc y carbono) de las industrias, de los automóviles y de los hogares.
Hay dos tipo de smog: el fotoquímico y el sulfuroso, aunque va a ser este último en el que nos vamos a detener.
El smog sulfuroso es concretamente el que contiene concentraciones elevadas de óxidos de azufre y material particulado. Se suele dar sobre todo en climas no muy calurosos y bastante húmedos, al contrario que el smog fotoquímico, que necesita más temperatura y sequedad y que se da en muchas ciudades con tráfico intenso.
Los efectos del smog afectan directamente a la salud de animales, plantas y personas y pueden producir otros efectos nocivos en la naturaleza. Puede provocar entre otras cosas irritación ocular y de la garganta, tos, fatiga, anemia y, en general, sobrecarga de las vías respiratorias. Si además la persona sufre asma, alergia y otros problemas pulmonares, el smog puede llegar a caiusar la muerte.
Uno de los casos más conocidos de smog sulfuroso es el que se produjo en la ciudad de Londres en el año 1952. El smog con óxidos de azufre y partículas de hollín estuvo muy concentrado y, debido a las condiciones estáticas de la atmósfera, en sólo cinco días provocó la muerte de alrededor de 4000 personas pero pudieron morir hasta 12000 en total tras los días que siguieron a los cinco mencionados.

Más información y fuentes:

¿Respiras aire contaminado?

Noticias como ésta se repiten a lo largo del año cuando organismos o asociaciones hacen públicos sus informes. En el diario EM pudimos leer hace poco una con datos muy interesantes que debes leer y cómo éstos han mejorado en los tres últimos años gracias a la crisis, que también tiene su parte positiva. No estaría mal complementar esta lectura con esta otra noticia, en la que, hace un par de años, el entonces ministro de Sanidad nos hablaba de la estrecha relación entre salud y medio ambiente.

Altas concentraciones de mercurio

Casi coincidiendo con nuestra visita a las minas de Almadén apareció esta noticia en el diario EM, en la que Ecologistas en Acción pone de manifiesto las altas concentraciones de mercurio en la atmósfera de dos zonas concretas de nuestro país, en relación con la industria del cloro. Además se informa de algunos de los perjuicios que esta sustancia puede generar; así podemos leer que la misma “puede formar metilmercurio, que se acumula y concentra en los ecosistemas acuáticos y en grandes peces (atún, tiburón, pez espada…). El metilmercurio es un neurotóxico que puede afectar a la formación del cerebro, por lo que es muy preocupante la exposición durante el embarazo o la lactancia. Asimismo, puede causar daños en el sistema cardiovascular y un incremento en la mortalidad…”

Entradas relacionas:

Y si aún saber más sobre este elemento químico acércate a Jove (Asturias) a través este vídeo: